"Yo soy el que vive"Ap.1,18: abril 2015

ADORACION

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sábado, 4 de abril de 2015

RENACIDOS POR EL RESUCITADO EN LA ALEGRÍA DEL AMOR EUCARÍSTICO

“Haz brillar sobre nosotros el resplandor de Tu Rostro, Señor” 



¡Cristo ha Resucitado! ¡Aleluya!

Cristo nuestra Pascua, no es un slogan, ni una frase hecha, sino la vivencia y la certeza que por el Gran Amor a cada uno de nosotros, El Señor ofrendo Su Vida en La Cruz, rescatándonos de la muerte y el pecado, y salvándonos por Su Resurrección, para la herencia eterna.
“Si Cristo no Resucitó vana es nuestra fe” Dice San Pablo.
El adorador vive la alegría de la Resurrección en cada encuentro amoroso con Jesús Sacramentado, donde el cielo y la tierra se unen en Adoración y Alabanza.
Cristo se quedó con nosotros por Amor en ese Pan vivo, que es Su Cuerpo, Sangre y Divinidad, hasta la consumación de los siglos.
“La Presencia del Resucitado en la Eucaristía ha sido el fuego que ha alimentado la vida de los santos, la Fuente inagotable de su acción caritativa” (Benedicto XVI).
Demos razón de nuestra esperanza  en la alegría del Amor Eucarístico, para contagiar a los hermanos y atraerlos a una vida nueva, a través de los testimonios, por ese Cristo que Vive y Reina en nosotros.
Bendecidos en la alegría de la Resurrección, somos rescatados y lavados por la Sangre de Cristo en los profundos rastros de la propia infidelidad, malos deseos, egoísmo, murmuración, indiferencia, etc., engendros de nuestros engaños y pecados.
Dejemos que las huellas de Cristo traspasen y permanezcan en el corazón, para que, purificados por El, nos dispongamos a un nuevo nacimiento.
Este Cristo Resucitado camina con nosotros, personalmente, en este tiempo de la propia existencia, como lo hizo con los discípulos de Emaús.
Nos ayuda e ilumina con Su Palabra, nos alimenta con Su Cuerpo y Sangre, para seguir en el camino y no detenernos, en la oscuridad de nuestras falsas razones y caprichos. ¡Quédate con nosotros Señor!
La humanidad vive en la oscuridad de la confusión y la indiferencia, cerrando los oídos a la voz del Señor, apartándose de la Luz, que es el Camino, la Verdad y la Vida.
“Vayan a Galilea y ahí me verán” dice Jesús -Mt 28,10-
El Papa Francisco a partir de este mandato de Jesús, cuando Resucita y le anuncia a las mujeres para que se lo comuniquen a los apóstoles, nos invita a interpelarnos en el llamado y la misión.
“Volver a Galilea quiere decir releer todo a partir de la Cruz y la Victoria”
“…volver a Galilea significa custodiar en el corazón la memoria viva de esa llamada, cuando Jesús paso por mí camino, me miró con misericordia, me pidió de seguirlo” (Pascua 2014).
Los  adoradores vivimos este nuevo acontecer del Misterio Pascual delante del Santísimo, en la silenciosa pero insondable necesidad de interpelarnos, en el llamado y en la misión de servidores -fieles intercesores de la Iglesia de Cristo y del mundo- en la cercanía de todos los hermanos.
Pidamos a María Madre del Resucitado y Madre nuestra que nos conduzca por el camino de la alegría y la esperanza del amor Eucarístico, en el Resplandor del Rostro de Su Hijo.



¡Alabado sea Jesucristo!

¡Feliz Pascua de Resurrección!

E. M. M.