"Yo soy el que vive"Ap.1,18: ¿ADORAMOS SÓLO AL VERDADERO DIOS?

ADORACION

MOVIMIENTO DIOCESANO DE ADORACION EUCARÍSTICA PERPETUA - SAENZ 572 - LOMAS DE ZAMORA


¡JESÚS TE ESPERA SIEMPRE!

¡DECÍDETE A VISITARLO!

TE INVITAMOS A LA COMUNIDAD DE ADORADORES

Capilla "María Reina de los Apóstoles"

Capilla "María Reina de los Apóstoles"
Capilla "María Reina de los Apóstoles"

lunes, 27 de febrero de 2023

¿ADORAMOS SÓLO AL VERDADERO DIOS?

“El Señor Nuestro Dios es El Único Señor” -Dt. 6-4-


Este comienzo de Cuaresma, camino a la Pascua de Resurrección, es un tiempo de gracia, tiempo de conversión, de profunda intimidad con El Señor, contemplándolo en la Cruz redentora.
Tiempo de oración reparadora por los propios pecados y por los pecados de los hermanos que no conocen El Amor de Dios.
Tiempo de penitencia, ayuno y limosna con obras de misericordia corporales y espirituales.
Decimos que es un tiempo de gracia, porque resulta oportuno y favorable para revisar y reflexionar acerca de las propias actitudes y comportamientos contemplando la Cruz redentora.
Si somos fieles testigos Del Amor de Dios, enamorados de Su Hijo Jesús, seguimos con perseverancia y confianza Sus Enseñanzas.
Estas Verdaderas Enseñanzas Del Maestro, nos iluminan, para no desviarnos del Camino, Verdad y Vida, que es Cristo Mismo.
Por lo tanto, necesitamos invocar la ayuda y la asistencia del Espíritu Santo para evitar caer en la tentación de engañarnos a nosotros mismos y a otros, con falsas apreciaciones hechas a medida de la propia conveniencia.
Hay tres claves a tener en cuenta: (1) NO JUZGAR, (2) NO CONDENAR y (3) AMAR; que nos acercan e introducen en el camino de la misericordia para vernos reflejados en ella.
Nos recordaba Santa Teresa de Calcuta: “Si juzgas a las personas no tendrás tiempo para amarlas”. A estas tres claves debemos recurrir permanentemente para darnos cuenta si somos conscientes (o no) de las propias actitudes y comportamientos. Al mismo tiempo, nos sirven para saber si vivimos configurados con la Persona Viva de Cristo, en el pensar, sentir y obrar, asemejados a Él.
En el silencio de la contemplación del Cristo Vivo también nos ayudará revisar como son nuestras actitudes con los hermanos en la vida cotidiana y en la Iglesia, ¿son parecidas al publicano o al fariseo?
Recordemos: El publicano no se atrevía a levantar la cabeza reconociéndose pecador; en cambio, el fariseo se ufanaba, presumía con ayunar, dar el diezmo etc. etc., pero su corazón plagado de egoísmo, soberbia y juicios lejos del Señor. Por lo tanto, éste no fue justificado.
Quizá muchas veces, de manera pueril e inconsciente, siguiendo la inercia de un catolicismo atado a sentimientos, mandatos, estancado a una catequesis inicial, se nos dificulta entrar en la sintonía e intimidad del Verdadero Dios. Si pretendemos amar al Verdadero Dios, necesitamos conocerlo. Nadie ama al que no conoce.
“LA CRUZ ES EL UNICO CAMINO DE SALVACIÓN”
Dice El Señor: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese así mismo, tome su cruz y sígame” -Mt. 16,21-27-
Si no nos decidimos libremente abrazar la Cruz del Verdadero Dios, clavando los propios sufrimientos, debilidades, indiferencia, egoísmo, soberbia, falta de amor, pecados, abandonándonos y asociándonos a Su Pasión, caeremos fácilmente en la adoración de un ídolo y No del Verdadero Dios.
A muchos de los que se dicen creer, en este último tiempo de pandemia, los ha atrapado la tentación de la amargura y la desesperanza, con una fe debilitada abandonaron al Señor, se dejaron confundir con los falsos profetas, ídolos con pie de barro, apoyados en la tecnología.
Pretendemos amar al Señor cuando hay relativa calma en nuestra vida, pero, si comienzan las tormentas, las tempestades y se precipitan los acontecimientos y las pérdidas, somos propensos a abandonar al Señor y a patear la propia cruz.
¡POR LA CRUZ SOMOS SALVADOS!
Muchas veces con rabia decimos: “Dios nos ha abandonado”. El Señor nos recuerda siempre para aquellos que Lo aman: “Aunque tu madre te abandone Yo nunca te abandonare” -Is. 49,15-
Que Nuestra Santísima Madre Dolorosa con su Esposo San José nos acompañen por el camino de la Cuaresma para preparar la Pascua de Resurrección con la gracia de un corazón puro, convertido, arrepentido, misericordioso y así por la Fuerza del Espíritu Santo, servir con santidad al Señor y a los hermanos para Gloria De Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. Amén.


¡Alabado sea Jesucristo!

Santa Cuaresma

Un abrazo fraterno,

Eduardo 22/2/23

No hay comentarios.:

Publicar un comentario